Mabel Griselda Arburúa, de 79 años, lucha por su vida tras el brutal asalto en el barrio Los Aromos. Su hija, Mariela Tomeo, brindó detalles estremecedores sobre las secuelas del ataque.
El pronóstico de Griselda es reservado y sumamente complejo, tras haber sido atacada por delincuentes mientras dormía, el pasado lunes 4 a la madrugada.
Este miércoles, su hija, Mariela Tomeo, brindó precisiones a NacPop del estado de salud de la abuela: presenta dos hematomas en el cerebro como consecuencia de los golpes recibidos y fracturas faciales múltiples.
Los delincuentes le rompieron las órbitas de ambos ojos y la mandíbula. A su vez, la paciente presenta lesiones en los oídos y tiene las marcas de las zapatillas de los atacantes en ambos lados de la cara, producto de las patadas que recibió mientras estaba en el suelo.
“Por el momento continúa con evaluación de los hematomas intracraneales y estabilización de laboratorios que no dieron bien. Probablemente tenga algo en el baso, pero hay que descartar con estudios. Tiene vómitos con sangre recurrentes”, contó su hija.
Además señaló que está muy dolorida, pero debieron suspenderla la morfina porque alteraba su frecuencia cardíaca.
Todo es agravado por el cuadro de base. Griselda es una paciente con cáncer de huesos, una condición de vulnerabilidad extrema que complica cualquier posibilidad de intervención o recuperación rápida.
Mariela reconoció que recuperó la conciencia, pero está muy confundida. "Pregunta por mi padre, que ya falleció. Solo me conoce a mí y, es más, pregunta por mi padre que ya ha fallecido hace años”.
La brutalidad del ataque no guarda relación con el botín obtenido. Los delincuentes solo se llevaron un celular común y unos 40.000 pesos en cambio.
“No se hubiese resistido lo más mínimo, es una mujer grande que se queda sentadita y quieta”, lamentó su hija, subrayando que la violencia ejercida fue una "carnicería" innecesaria contra una persona enferma.



















